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	<title>Articles relacionats amb «bancs» | Carrer</title>
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	<title>Articles relacionats amb «bancs» | Carrer</title>
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		<title>Mayka Restrepo: “Han venido los del banco y me han dicho que me vaya”</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2022 09:00:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La familia de la colombiana Mayka Restrepo (seudónimo; Bogotá, 1995) es atacada día y noche por los chinches. La antigua oficina bancaria 0636 de Caixa Catalunya, en la calle de la Mare de Déu de Port, 415 (Sants-Montjuïc, Barcelona), es ahora la casita de la familia de Mayka: allí vive con su esposo, Santiago, que [&#8230;]</p>
<p>L'entrada <a href="https://carrer.cat/article/mayka-restrepo-han-venido-los-del-banco-y-me-han-dicho-que-me-vaya/">Mayka Restrepo: “Han venido los del banco y me han dicho que me vaya”</a> ha aparegut primer a <a href="https://carrer.cat">Carrer</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La familia de la colombiana Mayka Restrepo (seudónimo; Bogotá, 1995) es atacada día y noche por los chinches. La antigua oficina bancaria 0636 de Caixa Catalunya, en la calle de la Mare de Déu de Port, 415 (Sants-Montjuïc, Barcelona), es ahora la casita de la familia de Mayka: allí vive con su esposo, Santiago, que es un carpintero del andamio. Tienen dos niños, Gustavo y Kevin, <em>El Mesías del siglo XXI</em>. Kevin no nació en un establo, nació en un banco.</p>
<p>Mayka Restrepo no se ahoga en un vaso de agua. Ella salió de Colombia porque en el país del Inmaculado Corazón de María las cosas se estaban poniendo feas. Que si las guerrillas, que si la inflación, que si la deflación, que si el encarecimiento, que si las maras&#8230; De estatura media, con la altura de una parábola, Mayka posee dos ojos como dos solsticios: resplandecientes, turquesas, hespérides.</p>
<p>Su boca abierta es el Golfo de México: para hablar aparca los dientes y la lengua y las cuerdas pinzadas se tensan y pronuncian frases que circulan como un fuerte viento tropical. Dice cosas como: “La señora nos jalaba la puerta”, “A los nenes no les dejo entrar”, “El miedo a las ratas”&#8230;</p>
<p>En el cuello se destinan guedejas que son nenúfares. El pelo enmarañado, recogido en una coleta negra destrenzada, la obliga a guardar en el bolsillo horquillas de las que poder echar mano. Suspendida en el aire, con su vocecita de Pocahontas, Mayka podría pasar por una aparición mariana; sin lugar a dudas, el establo de la entidad financiera abandonada en el que mora es el pesebre viviente sin que importen las profecías.</p>
<p>Así, la gloriosa Mayka, renacida de unas brasas milagrosas, se ha erigido como la madre coraje de una época perversa: afectada por la especulación de la vivienda (“reburbuja inmobiliaria”), herida por los bajos sueldos (“precariedad”), carcomida por el papeleo íncubo (“ya tengo el <em>nie</em>”), apagada por las visitas inoportunas (“han venido los del banco y me han dicho que me vaya”)&#8230;</p>
<p>Descalza, se ha encerrado con su familia durante el confinamiento. En la esquina de Mare de Déu de Port con Mineria, en lo que antes era un punto para los empréstitos, ella se ha hecho una casita de celofán. En las basuras se ha procurado el mobiliario que adorna su hogar. En los cubos de basura se hallan tanto cosas en desuso como cosas a las que aún se les puede dar uso. A las paredes les ha puesto cuadros de ciervos rojos con una cornamenta esplendorosa, óleos de pinceles sesentones, trazos ejecutados en los balcones de las plazas reales en una Barcelona de tinto de verano&#8230; Esos óleos estaban colgados en el salón de don Matías, que ya falleció.</p>
<p>El sofá modular de cuatro plazas, de gris Coventry, lo recogió Santiago junto a los contenedores. Desmontados, los sillones de centro se superponían como los tetrominós del Tetris. Mentalmente, Santiago, el rastreador de los trastos-viejos-para-una-segunda-oportunidad, adivinó la combinación correcta. Con un amigo, y con la ayuda de su mujer, Mayka, cargaron con el sofá y lo metieron en el banco en el que viven, en el lugar en el que antes se hacía cola para actualizar la cartilla o ingresar o cobrar la pensión y pagar impuestos. En la entrada, donde otrora se diera servicio de caja, la mampara de cristal ha sido cubierta con rollos de papel kraft reciclado y de marrón natural.</p>
<p>A lo largo de la caja, donde el vecino del quinto contaba una a una sus pesetas como el señor don Rodrigo Quesada (<em>Don erre que erre</em>), tres sillas con tapizado imitación de terciopelo. A cinco pies de altura, los tres peldaños que hay que bajar para coger la puerta de candado y salir a la calle. El recibidor, dispuesto de tal manera, quiere aparentar el porche de un chalé en el Empordà, con su falsa mesa jardín, sus falsas sillitas de ratán y sus verdaderas palabras de amor.</p>
<p>Detrás del cristal, en la cabina del personal de caja, se ha habilitado un aposento para dos personas, el cuarto de invitados. En esta sección, dos cajas de caudales (1 y 2): 1. La caja fuerte que contenía los pagos, las nóminas y los depósitos -“<em>Caixa forta protegida amb dispositiu d’obertura retardada i bloqueig</em>”-, con sus mandos, sus pulsadores y sus cerraduras de hierro, palancas que hoy sirven como colgadores de toallas; y 2. La caja fuerte interior del ATM (<em>Automated Teller Machine</em>), del que los ciudadanos extraían determinadas cantidades de dinero en efectivo, y que hoy hace las veces de mesita de noche para colocar en ella el champú, el cojín y la maleta.</p>
<p>El despacho del director de la sucursal es hoy&#8230; la habitación de matrimonio.</p>
<p></br></p>
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		<title>La Pau i el Besòs-Maresme, dos barris amb l’habitatge espoliat</title>
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		<dc:creator><![CDATA[fatmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Mar 2022 09:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[bancs]]></category>
		<category><![CDATA[Besòs]]></category>
		<category><![CDATA[el Besòs i el Maresme]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Era un còctel explosiu: pisos construïts amb la urgència dels anys cinquanta i seixanta del segle XX, rendes baixes, població vulnerable, abandonament per part de les Administracions i crisi econòmica. L’habitatge als barris de la Pau i el Besòs-Maresme, a Barcelona, està al límit. Almenys el 20% dels pisos estan en mans de bancs i [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Era un còctel explosiu: pisos construïts amb la urgència dels anys cinquanta i seixanta del segle XX, rendes baixes, població vulnerable, abandonament per part de les Administracions i crisi econòmica. L’habitatge als barris de la Pau i el Besòs-Maresme, a Barcelona, està al límit. Almenys el 20% dels pisos estan en mans de bancs i fons voltor, que no fan cap mena de conservació ni rehabilitació de les finques. Són pisos que han acabat en mans de les màfies de l’ocupació, que els relloguen a famílies vulnerables. És la crua radiografia que fa Camilo Ramos, vicepresident segon de la Favb i vicepresident de la Coordinadora Veïnal del Baix Besòs.</p>
<h2>Bretxa social</h2>
<p>“És un llegat històric malaurat que ens ha deixat el franquisme, la bretxa social en barris que van ser construïts amb pressa per reallotjar el barraquisme, perifèrics i abandonats, on molta gent va acabar essent propietària de pisos privatitzats a preus relativament còmodes, però amb problemes estructurals i derivats de la construcció amb ciment aluminós i la manca d’aïllaments tèrmics, que ara no poden afrontar”, remarca Ramos. Una trampa que el portaveu veïnal creu que deixa en una situació encara més vulnerable molts veïns de la Pau i el Besòs-Maresme.</p>
<p>Fins ara, afegeix Ramos, “les entitats veïnals i les plataformes s’han centrat gairebé exclusivament a reclamar lloguers assequibles i a intentar impedir el desnonament de famílies vulnerables, però tenim un gruix de gent en aquests barris que tenen un problema molt greu: són propietaris, sí, però vulnerables, que no poden afrontar econòmicament la rehabilitació de casa seva, amb el perill que suposa continuar vivint-hi”. Ramos també denuncia que les ajudes a la rehabilitació habilitades per les Administracions “no arriben a la població de renda baixa perquè les condicions són inaccessibles, de manera que van a altres propietaris i fugen dels barris perifèrics. És un bucle, renda baixa, pisos degradats, barrera administrativa”, lamenta.</p>
<h2>Seguretat, bancs i fons d’inversió</h2>
<p>La seguretat dels habitatges és una altra bomba de rellotgeria. Les ocupacions de pisos que estaven en mans dels bancs i dels fons d’inversió per part de màfies, que ara els relloguen a persones vulnerables, “està produint un deteriorament accelerat del parc de pisos en aquests barris”. I és que, com denuncia la Tareixa Pardo, vocal d’habitatge de l’Associació de Veïns i Veïnes del Maresme, “a la Pau i al Besòs no hi falta habitatge, sinó que hi ha hagut una espoliació i segrest de les finques per part dels grans tenidors i de les màfies”.</p>
<p>Una situació davant de la qual l’entitat veïnal reclama que l’Ajuntament de Barcelona faci “un recompte de pisos i locals i un cens de qui els ocupa, i si són persones en situació vulnerable, que els tramitin el lloguer social. En cas contrari, o les entitats passen els pisos a lloguer social o han de ser expropiats immediatament per passar al parc públic d’habitatge”, sentencia Pardo. De fet, en totes les comunitats de veïns del barri del Besòs-Maresme s’hi comptabilitzen entre un i set pisos ocupats. Per la seva banda, el vicepresident de la Coordinadora Veïnal del Baix Besòs també alerta que la resta de veïns dels edificis “també es veuen perjudicats, perquè les comunitats no es poden fer càrrec dels desperfectes i mal ús dels espais”, a més de la inseguretat que suposen les activitats delictives que s’hi desenvolupen.</p>
<h2>Rehabilitació purament estètica</h2>
<p>A partir de l’any 1991, tant a la Pau com al Besòs-Maresme es van fer algunes intervencions en pisos afectats, però, com recorden el Camilo i la Tareixa, “van ser només reformes de mínims, gairebé purament estètiques, que no contemplaven com evolucionaria l’edifici ja afectat per aluminosi. D’aquí que aquesta crisi de l’habitatge hagi estat gairebé programada; es coneixia perfectament com evolucionaria el deteriorament”. I amb la crisi econòmica del 2009, bancs i fons d’inversió van quedar-se amb molts immobles de propietaris que no podien pagar. I és aquí quan l’abandonament es va accelerar. “Són barris que si no són atesos urgentment, hi desapareixerà la zona obrera i només quedarà espai per a habitatges no accessibles de constructores. La història dels barris també està en joc”, alerten els dos activistes veïnals.</p>
<h2>Quaranta anys de bretxa social</h2>
<p>El barri del Besòs-Maresme apareixia als anys setanta entre les zones amb una bretxa social més gran de tota la ciutat, i quaranta anys després els indicadors de vulnerabilitat són els més alts de Barcelona. Rendes baixes, grau d’instrucció baix -només el 12% dels veïns tenen formació mitjana, molt per sota del 30% de mitjana de la ciutat- i el percentatge de població nouvinguda és dels més alts. Una combinació que s’agreuja, explica el moviment veïnal, per la seva “condició de barri limítrof abandonat per l’Administració”. El barri no té escola d’adults -la van tancar-, ni una escola bressol, que Tareixa Pardo considera que “ajudaria la conciliació familiar en un barri amb rendes baixes i precarietat laboral”. “La pobresa està desatesa i, a més, penalitzada”, rebla.</p>
<p></br></p>
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